Un total solo tiene sentido cuando sabes qué trabajo incluye. Dos propuestas para la misma cocina pueden estar resolviendo cosas distintas. Antes de comparar el importe, prepara una lista común de actuaciones.

Empieza por el alcance

Comprueba si ambas propuestas contemplan las mismas retiradas, instalaciones, acabados, mobiliario y gestión de residuos. Si una actuación aparece de forma genérica, pide que se concrete. No des por incluido algo que no figura explicado.

Mira cómo se mide cada partida

Una partida puede expresarse por superficie, longitud, unidad o como conjunto. Anota qué cantidades están medidas y cuáles son provisionales. La visita y la medición del profesional deben resolver los datos que falten.

Identifica materiales y calidades

Una descripción como «suelo nuevo» no permite comparar una solución. Pregunta qué material se contempla, qué preparación del soporte incluye y cómo se gestionaría un cambio de elección. No hace falta decidirlo todo al principio, pero sí saber qué supuesto se está utilizando.

Haz visibles las exclusiones

Pregunta por impuestos, permisos, documentación técnica cuando proceda, transporte, protección de zonas y retirada de residuos. Son temas para aclarar en cada propuesta, no una lista de conceptos que debas suponer incluidos.

Acuerda cómo se tratan los cambios

La aparición de una condición no visible o un cambio de distribución puede modificar el trabajo. Pide que quede claro cómo se informa, se valora y se acepta una actuación adicional antes de ejecutarla.

Prepara la conversación

Las guías públicas de ReformaIQ ayudan a conocer partidas y preguntas útiles. Actualmente funcionan en modo público limitado, sin importes de obra. La propuesta para tu vivienda corresponde al reformista tras revisar el caso.

Contenido editorial de orientación general. No sustituye la revisión de tu caso por un profesional.